Columna publicada en la Zona de Contacto (2005)
Mi mamá volvió a los diecisiete. Desde que anda de novia, sus casi cincuenta años quedaron nulos y parece una adolescente sometida al primer amor.
Mamá era anti microondas, decía que era innecesario. Ahora hay uno porque Fernando consideró que era lo mejor. Me explica que no fue tan así. Que lo que pasa es que él la impulsa a hacer las cosas que ella quiere, pero que no se anima a hacer. No creo que su sueño frustrado haya sido tener un microondas. "Es un ejemplo, Choli", explica con una voz demasiado suave. Ok, no me interesa. Y me hago un pan con queso derretido en el nuevo microondas.
Sigue hablando de él sin que nadie le pregunte. Yo la escucho, está contenta. Me dice que han pensado en irse a vivir juntos. Y agrega, con un tono de "estoy diciendo algo polémico", que si es necesario va a vender la casa. Mi casa. La casa de ladrillo que ella siempre soñó, y que logró construir con Mi Papá al lado de los árboles que plantamos juntos, como la familia ecológica y feliz que queríamos ser. Ahora eso va a terminar de irse a las pailas. Mamá me consuela diciendo que va a tratar de conservarla, que para ella también es importante. Nunca me han convencido sus "voy a tratar". Dice que de todos modos no va a ser de un día para otro.
Cuando te separaste tampoco fue de un día para otro y me dolió desde mucho antes, pienso. Pero no digo nada.
Mamá dice que cuando las chicas se vayan, se va a quedar sola. Que tiene derecho a rehacer su vida. No tenía por qué usar esa frase de separada cliché. No le impido que viva con Fernando, que por lo demás no puede ser mejor tipo. Me da lo mismo eso. Yo feliz que envejezca acompañada. Mamá no entiende que lo que me duele, es que si me escapo de Santiago es porque necesito sentirme en casa. Que si se va a una nueva, va a ser la de ellos y no la mía. No voy a estar cómoda. Y tendré que aceptar que ahora mi casa está en Santiago. Chao Valdivia.
Son más de las 10 de la mañana y mamá no ha vuelto. Salió anoche vestida de charleston con Fernando, a un cumpleaños de disfraces. No volvió y ni siquiera llamó. La otra vez pasó lo mismo. Esa vez la llamé para retarla. No encontró nada mejor que decirme la típica chiva que yo decía a los 15. "Nos quedamos conversando, se hizo tarde". No nací ayer, madre querida. Vente inmediatamente antes de que las chicas se den cuenta y la Vale haga un escándalo porque no estás. "Nunca lo hago, te juro, me relajé sólo porque estabas tú, Cholita". Bah, no porque sea la mayor tengo que entender todo. Yo también necesito a mi mamá cuando despierto. Y una casa para sentirme en casa.
link: http://bit.ly/9YBB1Z
Blog de alguna de las cosas que he escrito y se han publicado.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario